Hace algunos años, trabajé en una compañía que desarrollaba una aplicación de gestión de ventas para concesionarios de automóviles. Esta empresa era reticente a saltar al carro de la nueva tecnología. De hecho, decir que esta compañía evolucionaba lentamente no es una exageración, es una afrenta a la misma palabra “retraso”. 1200 baudios: es lento. El correo en vacaciones: realmente lento. El movimiento del glaciar: realmente, realmente lento. Esta compañía: algo así como la fosilización. La compañía desarrolló la primera versión de su producto en 1973 usando COBOL y IBM System/3. Fue un éxito inmediato: centenares de representantes compraron su producto y diez millones de dólares en ventas entraron en la compañía. Habían descubierto la fórmula correcta y no deseaban cambiarla. A pesar de los numerosos adelantos tecnológicos de la década siguiente, permanecían en sus trece y continuaron mejorando y optimizando su producto para la plataforma System/3. Incluso se llegó al pun...